PRECIO DEL CARBONO

Hacia un mercado de carbono global y la fijación del precio del carbono.

En diversos foros que analizan los resultados de la COP24 de Katowice se pone de manifiesto la oportunidad perdida en esta Cumbre de materializar el artículo 6 del Acuerdo de París y más concretamente un marco global para el comercio de derechos de emisión con un precio para el carbono.

¿Por qué es importante la fijación de precios al carbono?

Atribuir un valor a las emisiones de carbono es, sin duda, un fuerte incentivo para que los focos emisores, desarrollen nuevos patrones de inversión, producción y consumo hacia una economía baja en carbono. Iniciativas como está, incluyendo los regímenes de comercio de los derechos de emisión o los impuestos sobre las emisiones de carbono, estimulan la adopción de medidas de mitigación y la movilización de flujos de miles de millones de euros anualmente.

El carbono, puesto en valor, ayuda a trasladar la responsabilidad el impacto ambiental de las emisiones, a aquellos que son responsables de él, y que pueden reducirlo. El precio del carbono da una señal económica y los contaminadores deciden por sí mismos si abandonan su actividad contaminante, reducen las emisiones o continúan contaminando y pagando por ello (Principio  “Quién Contamina Paga”). De esta manera, el objetivo ambiental general se logra de forma más flexible y menos costosa para la sociedad en lugar de decidir quién tiene que dejar de contaminar, dónde y cómo. El precio del carbono también estimula el desarrollo de tecnologías limpias, los procesos de innovación y la reducción de la intensidad energética.

Con respecto a su evolución en los últimos meses, el precio por tonelada de dióxido de carbono se ha incrementado desde los 4,38 euros en mayo de 2017 hasta casi 22 euros en este mes de diciembre de 2018, debido, en parte, a las reformas introducidas en la Unión Europea en cuanto a las emisiones. Las previsiones hacen pensar que el precio se irá incrementando paulatinamente, y que debería elevarse lo suficiente para sacar a las plantas de energía fósil más contaminantes fuera del mercado.

Para las empresas, la fijación del un precio del carbono, permite gestionar los riesgos y planear sus inversiones de bajos niveles de emisión de carbono. Actualmente, más de un millar de empresas en todo el mundo han definido un precio interno para el carbono en su actividad. Este es el caso de la empresa Ferrovial, que ha diseñado su propia herramienta, SHADOW CARBON PRICING, que establece una metodología que permite cuantificar los riesgos físicos y transicionales asociados al cambio climático integrándolo de forma transversal en los procesos de tomas de decisión de su cartera de inversiones. Los escenarios contemplados en el análisis de riesgos de emisiones, sitúan este precio estimado para el carbono por encima de los 60 euros en 2030 en casi 80 euros para 2040.

No obstante, las iniciativas a nivel mundial para la fijación del precio del carbono representan aún solo el 15% del total de las emisiones de gases de efecto invernadero globales.  Constanze Haug, responsable de la secretaría de la Alianza Internacional para la Acción contra el Carbono, puesta en marcha en la COP21, ha advertido de la falta de capacidad y recursos para apoyar la aplicación de los precios del carbono a una escala mucho mayor. Para reforzarla, la Secretaría de ONU Cambio Climático y varias organizaciones como la Asociación para la Disponibilidad del Mercado, del Banco Mundial, están prestando su apoyo técnico y desarrollando herramientas que promueven la adopción de instrumentos de fijación de precios del carbono. Una de ellas es el Tablero Interactivo de la Fijación del Precio del Carbono (The Carbon Pricing Dashboard), plataforma on-line interactiva lanzada en mayo de 2017 y desarrollada por el Grupo Banco Mundial que suministra información actualizada sobre las iniciativas de fijación de precios de carbono emergentes.

 

 

Maria Jesus Romero Olid
maria.romero@elcuboverde.com
No Comments

Post A Comment