El Green Deal de la Unión Europea: la Revolución Verde de Ursula von der Leyen

La Unión Europea aspira a convertirse en la primera región del mundo neutral en carbono, una ambición equiparable a lo que la sociedad europea experimentó durante la Revolución Industrial del s. XVIII, alcanzando cotas sociales, económicas y tecnológicas sin parangón hasta ese momento.

Hoy, sin embargo, nos toca, cuando menos, contener un modelo de vida  insostenible en el tiempo. Nos toca redefinir los patrones de producción, comercialización y consumo mundiales. Ya no se trata de producir masivamente sino mejor. Los graves efectos del cambio climático nos han obligado a mirar en otras direcciones y no solo hacia delante. Progresar no siempre es avanzar.

Estamos transitando hacia lo que podría denominarse una “desaceleración sostenible” que acabará expulsando del sistema todo lo que no sea capaz de lograr un crecimiento inclusivo que impacte positivamente a nivel económico, social y ambiental.

En este #tiempodeactuar, la Comisión Europea se encuentra a las puertas de alumbrar un “Green Deal”, un nuevo acuerdo, hay quién lo llama “Revolución”, que vertebrará la “Transición Justa” hacia una economía neutra en carbono en 2050 (la expresión, recuerda, en otro orden de cosas, a un no menos ambicioso “New Deal” acuñado por Franklin D. Roosevelt en los años 30, para definir la política intervencionista en su lucha por levantar la economía estadounidense, afectada por la “Gran Depresión”).  

En Las Directrices Políticas para la próxima Comisión Europea 2019-2024[1] de la Agenda para Europa, de la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen,  se incluye este acuerdo, como la primera de una de las 6 prioridades consideradas para el periodo 2019-2024:

. Un Acuerdo Verde Europeo

. Una economía que funcione para las personas.

. Una Europa adaptada a la Era Digital

. Proteger nuestro estilo de vida europeo

. Una Europa más fuerte en el mundo

. Un nuevo impulso para la democracia europea

Y no solo eso, sino que además, hay un compromiso por hacerlo realidad en los primeros 100 días de mandato de la Comisión Europea, lo que nos sitúa en marzo de 2020.

                                                                                    Fuente imagen: es.euronews.com

 

Pero, ¿Cuáles son los pilares fundamentales de este nuevo “Green  Deal”?

 

NEUTRALES EN CARBONO EN 2050

 

El primero, mencionado al principio de este artículo, es que Europa sea el primer continente neutral en carbono. En palabras de la propia Presidenta de la Comisión Europea, estamos ante el “mayor desafío y oportunidad de nuestro tiempo”. Esto significa inversión en innovación e investigación, rediseñar la economía y actualizar la política industrial. Un ideario que demanda acciones decisivas como el compromiso de gestar la Primera Ley de Cambio Climático, que consagre el objetivo de neutralidad climática para 2050 como vinculante.

En este escenario, reducir el 40% las emisiones en 2030, es un “target” que se queda corto y como “la letra con sangre entra”, en las directrices políticas de la Comisión Europea se propone que las emisiones de carbono tengan un precio y que todas las personas y sectores contribuyan, o más concretamente, empezar porque el tráfico marítimo se incluya en el Sistema de Comercio de Emisiones, reducir las asignaciones gratuitas al tráfico aéreo, y extender el sistema al tráfico rodado y al sector de la construcción. Un foco de atención a nuevos sectores que impactarán directamente en el consumidor final.  “Todos  parte del problema, y todos parte de la solución” sería el slogan, pero proporcionalmente, o ese debería ser el objetivo.

 

INDUSTRIA Y ENERGÍA

 

Otro pilar es la revisión de la Directiva sobre la imposición de productos energéticos y la adopción de un mecanismo de “tasa de carbono” en las fronteras de Europa para evitar la “fuga de carbono” y no restar competitividad a las empresas europeas en un marco de igualdad.

La nueva estrategia industrial, se sustentará en la economía circular y las tecnologías limpias, ayudando a descarbonizar a las industrias con un uso intensivo de energía. Un nuevo Plan de Acción de Economía Circular centrará sus esfuerzos en el uso sostenible de los recursos, especialmente en sectores intensivos en recursos y de alto impacto, como los textiles y la construcción. Los plásticos tienen y tendrán un protagonismo singular con regulación mucho más restrictiva y un nuevo enfoque centrado en los microplásticos.

El impacto social y económico que estas medidas tendrán en la industria local de la Europa de las Regiones y el mundo rural, debe contrarrestarse con los Fondos de Cohesión que desempeñarán un papel esencial en esta transición.

 

LA TRANSICIÓN JUSTA

 

En el eje central del Acuerdo, está la denominada “Transición Justa” (compartir una misma ambición teniendo en cuenta las posiciones de partida distintas), que tendrá dos pilares esenciales: la creación de un Fondo de Transición Justa,  que apoyará especialmente a las regiones y poblaciones más afectadas y un Pacto Climático Europeo, en el que participarán las regiones, las comunidades locales, la sociedad civil, la industria y el sector de la educación, que promueva un cambio en la educación y en los patrones de comportamiento, desde el individuo hasta las grandes corporaciones.

 

EL SISTEMA FINANCIERO

 

Otro de los desafíos clave para los próximos cinco años, es el universo financiero. La Comisión Europea está decidida a liderar una transformación de toda la cadena de valor del sistema financiero, modificando el marco regulatorio hacia un modelo sostenible, que vaya más allá de los fondos sostenibles y los bonos verdes, y que esté alineado con los objetivos del Acuerdo de París de 2015.

Como parte de esta estrategia, la Comisión propone además, que una parte del Banco Europeo de Inversiones (BEI), que ya es el mayor proveedor multilateral de financiamiento climático a nivel mundial, con un 25% de su financiamiento total dedicado a la inversión climática, se convierta en el Banco Climático de Europa.

Pero las finanzas públicas, aún siendo vitales, no serán suficientes, por lo que es indispensable traccionar inversión privada que ubique la sostenibilidad en el epicentro del sistema financiero[2].

Reorientar los flujos de capital hacia la inversión sostenible, para lograr un crecimiento sostenible e inclusivo, es uno de los 3 objetivos del Plan de Acción de las Finanzas Sostenibles adoptado en marzo de 2018 por la Comisión Europea, junto con la gestión de los riesgos financieros derivados del cambio climático, la degradación ambiental y las cuestiones sociales y, el fomento de la transparencia y el largo plazo en la actividad económica y financiera.

Con base en este objetivo, la Unión Europea ha lanzado el pasado mes de octubre, junto con La Unión de Servicios Financieros y Mercado de Capitales, y los países de Argentina, Canadá, Chile, China, India, Kenia y Marruecos, la Plataforma Internacional para Finanzas Sostenibles (IPSF) para ampliar la movilización de capital privado hacia inversiones ambientalmente sostenibles. El IPSF es un foro para fortalecer la cooperación internacional y, cuando corresponda, la coordinación de enfoques e iniciativas para los mercados de capital, como taxonomías, nomenclaturas, estándares y etiquetas, que son indispensables para que los inversores privados identifiquen y aprovechen oportunidades de inversión ambientalmente sostenibles a nivel mundial.

 

OTRAS ESTRATEGIAS CONTEMPLADAS

 

– Estrategia de Biodiversidad, prevista para 2030;

– “Farm to Fork Strategy” o estrategia de la granja a la mesa o al consumidor final, para impulsar la alimentación sostenible y apoyar al sector rural en toda la cadena de valor;

– Estrategia transversal “Zero-pollution ambition” para proteger la salud de los ciudadanos, abordando la calidad del agua y del aire, pesticidas, disruptores endocrinos, etc.

Veremos que nos depara el devenir de los tiempos. Por el momento la maquinaria se está engrasando para aumentar la velocidad.

Autor: María Jesús Romero

El Cubo Verde, soluciones ambientales S.L.

 

[1] https://ec.europa.eu/commission/sites/beta-political/files/political-guidelines-next-commission_en.pdf

[2] Las necesidades de financiación estimadas por la UE hablan de 180 mil millones de € adicionales al año para financiar la transición hacia la descarbonización.

Maria Jesus Romero Olid
maria.romero@elcuboverde.com
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